Una Democracia Peligrosa

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Una Democracia Peligrosa

Por Luis F. Brizuela Cruz

Casi trece años después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en suelo estadounidense  y casi dos años después de la celebratoria escenificación de esa efeméride contra la Embajada de los Estados Unidos en Bengasi, Libia, un salto cuántico en el análisis del esquema completo de la historia nos lleva a la realidad de una democracia en peligro absoluto.

Más allá del saldo humano incurrido en ambos incidentes, el manejo altamente politizado a nivel nacional e internacional por los gobiernos involucrados y la cobertura partidaria (o la ausencia de la misma) por los medios, se divisa el más desalentador futuro para el último bastión de esperanza de la humanidad.

Se ha estimado que una democracia exitosa en raras ocasiones subsiste mucho más allá de dos centurias. Durante este formidable ciclo de tendencias y proezas, el comportamiento de las masas atraviesa un proceso evolutivo, logra su cúspide y luego procede hacia una decadencia involutiva. Las sucesiones de gobiernos tienden a responder a los elementos decadentes de la sociedad, ajustándose a los niveles degenerativos de indulgencia e ignorancia y transformando así el panorama social. Nosotros, la gente, vamos sucumbiendo a la complacencia y nuestros líderes condescienden, todos a favor de una recíproca postura incapacitante que eventualmente conlleva a profundidades insalvables de apatía –con las masas y el gobierno simplemente recurriendo al despilfarro de la riqueza material y moral de la nación. Nuestra democracia americana parece haber alcanzado ese punto de caduquez de su grandeza.

Los indicadores son muchos e incontables las horas que podrían dedicarse al estudio y conjetura del proceso que nos ha traído al escenario actual. Las culpabilidades y acusaciones podrían seguir peloteándose de manera incesante, pero es el entendimiento de que nosotros, como nación, podríamos haber cruzado el umbral irreversible de la mediocridad lo que debe seriamente preocupar a aquellos que pueden aun discernir, al menos un poco, a través de la niebla.

En un formato político democrático donde los líderes son elegidos por una mayoría consistente de escasamente un poco más de la mitad del pueblo –junto a un voto electoral que instintivamente ha sido moldeado, con el cursar del tiempo, en acorde con los deseos de esa masa indulgente, caprichosa y miope- la fluctuación del péndulo social puede haberse inclinado, perennemente, hacia el fatídico lado izquierdo del reloj proverbial.

Digna de lástima resulta una sociedad donde los políticos, los medios y la gran mayoría de sus ciudadanos priorizan los comentarios raciales de un desajustado magnate por encima de la revelación de un valioso documento, el cual incrimina a la actual administración del país de serios encubrimientos concernientes al proceso electoral, política internacional y negligencia en la protección de sus diplomáticos. La democracia estadounidense está a punto de completar su primer ciclo de vida. Tenue es la esperanza de que, tal vez, de aquí a varias generaciones de americanos prenda de nuevo la llama que aliente el sentido de humildad y patriotismo que engendre una renovada  América futura.

Mayo 2, 2014   Todos los Derechos Reservados

www.cubasegundomilenio.com

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