La Irreversibilidad de los Errores de la Izquierda

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La Irreversibilidad de los Errores de la Izquierda
Por Luis F. Brizuela Cruz
Los errores personales y sociales son parte integral de la formidable composición humana. Ocurren por directa consecuencia de circunstancias que se han venido gestando desde el inicio de los tiempos -desde que el primer ser irrumpió en la primera aurora de vida. La madeja que hemos tejido desde entonces ha dejado su saldo de lo que hoy definimos como “causa y efecto”. A medida que nuestro mundo ha evolucionado la complejidad de dicha madeja ha alcanzado dimensiones y proporciones que rebasan los parámetros de nuestro humano entendimiento y nos ha sometido, perpetuamente, a un régimen de autocorrección donde los sistemas más exitosos resultan aquellos donde los miembros minimizan los errores y sus consecuencias dentro de un marco de piedad y justicia.
Las modernas filosofías cosmológicas nos han permitido definir,  por lo menos a grandes rasgos, dos instituciones con infinidad de ramificaciones, que esencialmente rigen nuestro plano terrenal.  Nuestra percepción del mundo sociológico al que pertenecemos está fundamentalmente dividida en dos contrastantes teorías: Capitalismo y Socialismo, comúnmente conocidas como Derecha e Izquierda.
El Capitalismo, o visión de derecha, ha quedado decisivamente comprobado que es la teoría que más se adhiere a la imperfecta naturaleza del ser humano. En ocasiones voraz y despiadado         -como puede ser la naturaleza innata del hombre- el Capitalismo pone en manos del ciudadano la oportunidad de crear y preservar. Requiere, sin embargo, ser monitoreado incesantemente y debe ser la absoluta responsabilidad de los gobiernos mundiales controlar el apetito y la desigualdad que puede engendrar la ferocidad de este intrínseco afán del hombre de superarse materialmente, en ocasiones a expensas del prójimo. La historia ha demostrado que cada vez que el Capitalismo se ha tornado desmedido e injusto, han ocurrido movimientos sísmicos en la sociología, conocidos como levantamientos o revoluciones, que en un porcentaje de los casos han devuelto el balance y la justicia  a la sociedad en cuestión.  Estas manifestaciones de agravio por parte de las masas, sin embargo, no siempre resultan en un mejoramiento  para los integrantes de la sociedad, sino que muchas se tornan en grave detrimento social que puede hasta conducir a cierto grado de añoranza hacia el derrocado Capitalismo. Algo que ha quedado confirmado es que el Capitalismo siempre produce abundancia y bienestar, aunque no siempre al acceso de todos dentro de la sociedad en cuestión.
El Socialismo, o visión de izquierda, por su parte, arriba casi siempre con nobles intenciones (al menos teóricas) de hacer equitativa la distribución de abundancia y asigna al Estado la tarea de producción y manejo de bienestares. Este no solo consume y desperdicia desmesuradamente el capital creado por el sistema anterior, sino que también limita la capacidad de renovación y reabastecimiento de las arcas sociales que solamente es alcanzable y sostenible con el protagonismo de la empresa privada. Eventualmente, el Socialismo va llevando  a la sociedad que pretendía ayudar al caos y la miseria. Por su retórica prédica de igualdad social y su insistencia en limitar las aspiraciones normales del hombre –debido a su fobia de que en la carrera de la vida algunos de más empuje y mérito se adelanten al pelotón- el Socialismo con frecuencia trunca el ímpetu de progreso del hombre y troncha la creación de bienestar social y material. Un estado de prolongado Socialismo puede mutar con enorme facilidad hacia su destructiva y desconsoladora fase comunista, lo que constituye un paso crítico y en ocasiones de características irreversibles.
Todos los ensayos que se llevaron a cabo en el Siglo XX demostraron, sin excepción alguna, que la transición de Capitalismo a Socialismo sumió a diversas sociedades en un limbo de inseguridad, de escasez material y de subsecuente quebrantamiento de los valores morales; al desaparecer de los grupos  afectados todo tipo de motivación y aspiración de progreso. Los errores del a veces salvaje y voraz Capitalismo pueden encontrar cierto tipo de corrección si la sociedad protagonista inteligentemente se logra desplazar hacia una visión controlada y justa de la creación, preservación y distribución del capital. Los sistemas con balance de poder gubernamental e informada y atenta demografía son los mejores candidatos para llevar a cabo este tipo de mejoramiento. De manera que es razonable concluir que existe siempre una esperanza de revertir los males de origen capitalistas. Lamentablemente, lo mismo no se puede decir de los daños del Socialismo y mucho menos si este sufre una metamorfosis hacia la abominación comunista, la cual casi siempre termina despojando al hombre de sus últimos derechos personales y sociales, a favor de la falsa proclamación de los derechos y la igualdad para la abúlica masa subyugada.
Condenada es la nación que sucumbe, víctima de la irreversibilidad de los errores de la izquierda.
sanders_obama
Sanders, un socialista declarado, podría reemplazar a Obama, un socialista camuflado, como Presidente de los Estados Unidos.

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